Un jueves a la tarde, Álex traza una línea en el medio de una página y arranca un experimento simple, anotar durante una semana cada cosa que le da placer, según llegue rápido o lento. No hay más reglas que esas.

El cuaderno termina mostrando algo que Álex no fue a buscar. Las cosas rápidas dejan menos rastro que las lentas, y la mayoría no las eligió, simplemente ocurrieron. Un intento de aburrirse a propósito fracasa apenas empieza. Y una tarde, la lapicera llega antes que la decisión.

Dopamina rápida vs. lenta no habla de neurociencia. Habla de la distancia, mínima pero real, entre hacer algo y decidir hacerlo, y de cuánto de un día pasa sin que esa distancia exista.