Sobre
Notas sobre el autor y el territorio desde el que escribe.
Soy Fernando Quintana Agüero. Argentino mendocino, al pie de los Andes, radicado en Valencia, España desde hace años.
Vengo escribiendo y leyendo desde la infancia, aunque sólo hace poco empecé a publicar lo que escribo. Cuatro carreras universitarias que, con el tiempo, terminaron convergiendo en una sola búsqueda. Y esa búsqueda, puesta en una sola pregunta, es esta: cómo opera la consciencia, y qué pasa cuando eso que creíamos afuera resulta ser una operación del propio adentro.
No llegué a esto para predicar ni para enseñar. Lo hago porque es mi camino en esta vida, y lo que voy encontrando lo pongo en voz alta por si a alguien más le sirve de espejo. No tengo una doctrina que ofrecer ni un dogma que defender. Tengo una búsqueda, y la comparto abierta.
En mi trabajo cotidiano me ocupo de datos, sistemas y modelos de inteligencia artificial. Quizá por eso me interesan también los sistemas menos visibles, los que operan en silencio bajo las cosas que parecen sólidas.
Durante mucho tiempo pensé que estaba trabajando sobre temas distintos. Ya no estoy tan seguro. La tradición que me importa no avanza en línea recta, ni se detiene en un solo hemisferio. Avanza como un archipiélago: islas que parecen separadas, Neville y Blake, Plotino e Ibn Arabi, la Cábala y el hermetismo, y también el advaita vedanta, el taoísmo, el zen, y que en el fondo son la misma tierra bajo el agua.
No las mezclo ni las fundo en una papilla donde todo da igual. Las leo en su fuente, en su época, con sus diferencias, y recién ahí escucho lo que tienen para decirse. Occidente y Oriente respondiéndose, cada uno en su lengua, sobre eso que buscabas afuera y nunca estuvo afuera.
Lo pienso como una cinta de Möbius. Si empezás a recorrerla sin levantar el lápiz, terminás pintando las dos caras, el afuera y el adentro, sin haber cruzado nunca un borde, porque nunca hubo dos caras. Pero cada vuelta suma algo. No volvés al mismo punto, porque el que vuelve ya no es el mismo que partió.
Música, bonsáis y libros desde hace décadas. Un hijo que muchas veces termina enseñándome más de lo que yo podría enseñarle a él. Viejos compañeros de lectura, mucho antes de imaginar que algún día intentaría poner algo propio en palabras.
Mi idea con este sitio es publicar despacio y bien, no rápido y mucho.
Si buscaste afuera mucho tiempo sin encontrar, o si ya sabés que la cosa era adentro y andás buscando espejos, una voz que lo diga en alto y con la mente abierta, algo de esto es para vos. No para que me sigas. Para que te reconozcas.
Si no, también está bien. Mi correo está abajo.